sábado, 15 de febrero de 2014

Mateo, producción santandereana

Avance de la película de mi amigo 
Carlos Humberto H H




viernes, 14 de febrero de 2014

TTT





































































martes, 4 de febrero de 2014

Sobre La bestia humana de Jean Renoir muestra del Realismo poético francés


Con Emilio Zola nace el naturalismo literario y la responsabilidad social de los escritores de involucrarse en la realidad transcendiendo con sus escritos comprometiéndose con diferentes causas sociales.

En su novela La bestia humana vemos como en medio del desarrollo tecnológico vivido en Francia en la última década del siglo XIX la bestia que todos y cada uno de nosotros llevamos dentro puede salir a flote, invitándonos a reflexionar sobre el sometimiento del ser humano a una fuerza densa y oscura que nos llevaba a cometer actos violentos.

Jean Renoir logró adaptar cinematográficamente la novela de Zola trayéndola al siglo XX, en un sector industrial, en un momento en el que el fantasma de la Primera Guerra Mundial parecía haber desaparecido para dar paso a la peor confrontación bélica que ha conocido la humanidad.

Renoir muestra a Lantier, maquinista de una locomotora en un pueblito francés, un hombre caracterizado por su soledad y que circunstancialmente es testigo clave en un asesinato perpetrado por Roubaud, misógino y violento jefe de estación del ferrocarril y su esposa , Séverine, mujer caracterizada por su infidelidad, de la que termina enamorándose.

La vida casi deshumanizada de Lantier como operario de la locomotora que constituye su felicidad se ve alterada cuando el amor que siente por Séverine muta en un iter criminis para dar muerte a Roubaud, Renoir conserva el tinte naturalista de Zola enfatizando en la visión poética y como espectadores llegamos a involucrarnos en las circunstancias y angustias de cada uno de ellos.

Los dramas vividos por los protagonistas evidencian problemas que subsisten hasta el día de hoy en medio de la modernidad trastornos mentales (Lantier), la infidelidad (Séverine) y la violencia (Roubaud) y son escondidos en los entornos virtuales negando la realidad.

lunes, 3 de febrero de 2014

Sobre la Rosa purpura del Cairo de Woody Allen


Varias conclusiones se desprenden de esta película:

La sociedad media estadounidense enfrascada en la gran depresión perfectamente retratada en el matrimonio de Cecilia y Monk, en esta pareja se vislumbra el papel de la mujer trabajadora, maltratada y el hombre, víctima de la crisis y el desempleo, que traduce su frustración en violencia, infidelidad y machismo. En contraste la ostentación de la clase burguesa característica de la época dorada de Hollywood de los años veinte viviendo en medio del lujo y la vanidad aunque el país se cayera a pedazos.

La industria del cine estructurada e intrincada con diferentes elementos donde cabe resaltar la referencia expresa al papel de los abogados y los sindicatos de actores.

El enfrentamiento de la realidad y la ficción, donde Cecilia en su miserable vida y en la medida de sus posibilidades gracias al cine evade sus circunstancias y un día común ve transformado su ya trastornado entorno con su encuentro con Tom dando paso a un romance infantil y casi idílico.

En medio de la trama se vislumbran otras oposiciones como la de los productores y los actores y la de los actores y sus personajes constituyéndose en una crítica entre líneas a la rigurosidad del cine de la década del 20.

Finalmente es impresionante como se muestra al personaje de Tom como un ser sincero y justo en contraposición al de Gil, el actor que lo caracteriza, un manipulador mentiroso que finge amor por Cecilia para lograr su propósito egoísta alejándola de Tom para después abandonarla de nuevo en su patética vida y caer en el círculo trágico de someter su propia vida a una fantasía.

sábado, 25 de enero de 2014

Viernes en la noche

Les comparto esta publicación de mi amigo Julián Silva: 



Las luces brillaron frenéticas en el table dance el viernes por la noche. Cierto conocido se casará en cuatro semanas. Ella es una chica bella y tierna y él comercia con el futuro de la humanidad en algún país industrializado de la vasta Sudamérica. “Tengo miedo de perder todo esto”, me confesó. “¿Todo esto?”, pregunté. “¡Sí, toda esta libertad!”, respondió.

Las farolas de la calle son estrellas novas el viernes por la noche y la luna brilla la ausencia de aquellos a quienes un día amamos. Mi chica se fue hace mucho y la prometida de cierto conocido lo ama a pesar de él mismo. La prometida no sólo es hermosa, irradia la sensualidad tranquila e inteligente propia de las mujeres seguras de sí mismas. Él disfruta de los vellocinos de rímel y el aromatizante de vainilla. La suya es una casa donde habita el sexo de artificio y las risas borrachas saben a vino de azúcar con miel.

La más hermosa de las vedettes se parecía a una chica de la que estuve enamorado en la universidad. Nunca tuve el valor de confesárselo pero lo hice con la vedette. “Te amo”, le dije creyéndolo de veras. Ella me sonrió y comprendí que las chicas de la noche valen tanto como aquellas a las que presentas a la hora del almuerzo en la casa de tu madre.

La prometida de cierto conocido me vuelve loco y quisiera confesarle mi amor antes de cuatro semanas. La vedette rechazó mi invitación a salir porque los clientes no siempre tienen la razón. En mi mente, la mujer perfecta viene con el rostro de la vedette y la sensualidad e inteligencia de la prometida.

Cierto conocido me confesó que ama a una mujer diferente a su futura esposa. No se casará con ella porque es pobre y vive en un barrio oscuro y humilde. “Preséntamela a mí que también soy pobre”, le dije. Amenazó con utilizar sus influencias para destruirme si me atrevo siquiera a buscarla. Sabiéndolo poderoso y con tanto dinero, le pedí perdón y seguimos siendo amigos. Pasó el brazo por mi hombro y me dijo que tenía el alma borracha de tanta alegría. Eructó y pagó un baile privado. Se alejó con una muñeca de la noche y desapareció detrás de una puerta con biombos y lentejuelas de oro.


Extraño a mi antigua chica en noches como esas. Solíamos ver películas y comer papas fritas en la cama los fines de semana. Yo era de esos tipos a los que los borrachos de los bares miran con envidia porque lleva a una hermosa mujer de la mano. Pero mañana será jueves y la vedette saldrá conmigo después de insistirle siete veces. Tomaremos un par de tragos y veremos películas de acción en mi casa. Le diré que la amo y la amaré de verdad hasta el fin de semana siguiente cuando le confiese mi verdadero amor a la prometida del conocido y le pida que se fugue conmigo. En un mundo perfecto aceptaría, pero si respondiera NO, tampoco estaría del todo mal.